Buscar este blog

8/4/09

¿Somos coherentes? ¿Deberíamos de serlo?

Tendemos a pensar que somos coherentes y que los demás son coherentes, pero la naturaleza humana nos hace incoherentes.

Hoy me dí cuenta de una de mis incoherencias: Doy consejos para que la gente consiga un mejor empleo y yo mismo no quiero conseguir un mejor empleo, quiero ser mi propio jefe. Para mí era perfectamente racional mi comportamiento, es más, una idea que me permitiría convertirme en mi propio jefe es la de ofrecer consejo para conseguir un mejor empleo como un servicio.

No soy el único incoherente, las incoherencias las descubrimos en formas extrañas. Robert Kiyosaki escribió varios libros sobre cómo convertirse en millonario, pero él mismo no fue millonario sino hasta que publicó su libro y fue un éxito taquillero. Otro autor, ampliamente reconocido como de los mejores escritores sobre el tema de volverse rico es Napoleon Hill. El se inspiró y aprendió de los millonarios de su época. Al analizar sus vidas, acitudes, valores y virtudes nos legó sus consejos para el éxito financiero. Sin embargo mientras escribía, él mismo no era millonario.

A ellos les parece perfactamente coherente enseñar a las multitudes a ser millonario sin haber probado sus teorías de primera mano. En Estados Unidos escuché un dicho que traducido va más o menos así: "Si no puedes hacerlo, enseña a otros a hacerlo". Increíble por tener una gran dosis de verdad.

¿Es necesaria la coherencia en nuestros propósitos?
¿Es necesaria la coherencia en nuestra vida?

Yo siento que necesito coherencia en todo lo que me propongo hacer, pues es necesario para mi entender que todo mi ser está justificadamente orientado hacia cierto fin, si quiero subyugar mi voluntad a dicho fin.

¿Qué incoherencias hay en tu vida?

No hay comentarios:

Publicar un comentario